El miedo antes del primer triatlón.

Una parte del plan si que iba sobre lo previsto o incluso mejor, la bajada de peso. Con tanto volumen de entrenamiento y la dieta que llevaba me puse en 65 kilos y claro de pesar 75 kilos un par de meses antes había mucha diferencia de físico por lo que la gente cercana como os podréis imaginar no paraban de soltar comentarios del tipo: ¡ te vas a poner malo ! ¿Para qué haces esto? ¡ Estás escuchimizado ! …. este tema da también para otro post.

Todo marchaba según mis planes, 65 kg, 10 km en 40 minutos aprox, 50 km de bici a buen ritmo todo genial  así que ya tocaba practicar la natación, faltaría un mes o así para la prueba por lo que decidí meterme en la piscina de la urbanización de mis padres a entrenar en esos estupendos 15 metros de largo que tendrá la piscina.

Obviamente sin ningún tipo de técnica más allá de intentar durar un buen rato nadando sin ahogarme y sin congestionar mucho los músculos que después tendría que remontar en la bici y la carrera para conseguir mi podium …jajaja si si reiros que eso es lo que pensaba de verdad. 

La torta de realidad vino cuando el fin de semana de antes a la competición fui a la playa con mi novia y  dije, venga voy a probar en terreno real todo mi sacrificio que he hecho durante un mes en la piscina (jajajaja) y me lancé al agua con la intención de llegar a la boya y volver, pero claro .. no llegué ni a la mitad… no paraba de tragar agua … los músculos  congestionados… ¡ el corazón se me iba a salir por la boca !

Salí del agua a duras penas con la cara descompuesta, de hecho lo primero que me dijo mi novia al verme fue, ¿que te ha pasado que vienes blanco ? No tuve el valor en ese momento de decirle que ni siquiera había llegado a la boya.

Ella me había apoyado durante todo esos meses, siempre me animaba a continuar y se adaptaba a mis horarios y entrenamientos, nunca en ningún momento me dijo nada que me pudiera afectar y en ese momento no quise decirle que posiblemente no lo consiguiera. 

Por fin llegó el fin de semana que se celebraría la competición, como el evento estaba a una hora en coche aproximadamente, había que recoger el dorsal el día antes de la prueba, no quería llegar cansado etc.. decidimos irnos a un hotel el fin de semana entero y aprovecharlo para desconectar. 

Llegamos el viernes por la tarde justo para recoger la bolsa del participante en una carpa del evento donde venían los dorsales, una camiseta,  publicidad y merchandising de los patrocinadores. Cada vez el momento estaba más cerca. 

Estando por la zona charlando y pensando un poco como haríamos al día siguiente me percaté de una barca que se alejaba de la orilla en dirección a la boya, era la encargada de señalizar el circuito a nado, os prometo que literalmente se me descompuso de nuevo la cara, ¿que te pasa ? me pregunto Reme, a mi nada ¿Por qué? le dije, te has puesto muy serio de repente … 

Tengo que reconocer que desde el fin de semana anterior que intenté llegar a la boya en la playa no pude quitarme de la cabeza que la iba a cagar, y a lo grande en la prueba ..pero ahora después de todos esos meses y la que traía montada con el dichoso triatlón ¿quien decía que abortaba la misión? Yo desde luego no. 

Deja un comentario